Stimmel, Stimmel & Smith, P.C.

 


TRANSACCIONES COMERCIALES EN LOS ESTADOS UNIDOS

por Lee D. Stimmel

Introducción:

Cada uno de los cincuenta Estados tienen sus propias versiónes de las leyes que rigen a las transacciones comerciales.  Todas son derivados del Código Uniforme de Comercio, que es una serie de reglas y procedimientos ordinarios para las transacciones comerciales realizadas entre las empresas. Este Código también estipula la forma de garantizar las transacciones y la prioridad entre entidades en competencia en cuanto a embargar la garantía en caso de insolvencia.

Las transacciones relacionadas con el comercio internacional normalmente están sujetas a las disposiciones del código comercial del estado respectivo, dependiendo de si los bienes se transfieren dentro del mismo estado para su reventa o para su uso en dicho estado.

Los Códigos establecen los derechos y recursos en caso de no pago o no entrega de los bienes y también describen en detalle las garantías expresas e implícitas que la ley supone para los bienes enviados a un determinado estado.

Es común que las empresas obtengan asesoría legal local antes de participar en un negocio importante dentro de un estado en particular, con el objeto de asegurarse de que están cumpliendo con la respectiva versión del Código Uniforme del Comercio y con las garantías contempladas en las leyes vigentes en dicho estado.

Es incluso más común que las entidades que participan en dichos negocios utilicen documentos contractuales como órdenes de compra ("OC"), facturas, cartas de confirmación, documentos de embarque y otros similares para modificar las disposiciones de las normas y leyes aplicables y para limitar las garantías y los riesgos.

Entre los comerciantes, las leyes les permiten libremente suscribir contratos y  de modificar la relación y la aplicabilidad de las leyes. Normalmente, las reglas del Código Uniforme de Comercio sólo son aplicables a aquellos términos y condiciones que las partes no han establecido por sí mismas en los documentos contractuales. Si el contrato omite alguna condición, dicha condición se crea por lo establecido en el Código Uniforme del Comercio. Si usted establece sus propios términos y condiciones, éstas normalmente prevalecerán sobre las disposiciones del Código Uniforme del Comercio. Por lo tanto, es importante que tenga un control sobre sus transacciones mediante la inclusión de los términos y condiciones que prefiera.

Sin embargo, aquellas transacciones que corresponden a ventas directas al público, están sujetas a una supervisión mucho más estricta por parte del gobierno porque se trata de proteger al consumidor y la posibilidad de limitar su responsabilidad en dichas transacciones es minima por el ministerio de la ley.

PROTECCIÓN MEDIANTE DOCUMENTOS CONTRACTUALES

Considerando que los Estados Unidos no consideran el pago de las costos y honorarios legales a la parte ganadora si no existe un documento escrito que así lo estipule, y tomando en cuenta que los tribunales están sobrecargados de trabajo y que muchas veces pueden pasar varios años antes de llegar a un fallo, la mayoría de las empresas en los Estados Unidos redactan cuidadosamente su documentación comercial con el objeto de establecer alternativas y evitar el costoso proceso legal de un juicio.

Es más, puesto que las leyes permiten a los comerciantes establecer la mayoría de los términos y condiciones aplicables a sus transacciones sin la intervención del gobierno, la empresa típica creará formularios ordinarios para sus órdenes de compra, facturas, confirmaciones de pedidos y todas las demás transacciones comerciales a fin de lograr un sistema totalmente estructurado y eficiente en cuanto a costos y equitativo para determinar las obligaciones de las partes y la forma de resolver las controversias.

Incluso en las transacciones directas con el público es posible limitar la responsabilidad y los gastos de diversas maneras, con lo que la inversión en la creación de la documentación se paga ampliamiente a sí misma la primera vez que surge una controversia. Obviamente, los documentos preparados para los consumidores deberán ser redactados teniendo en debida cuenta las diversas disposiciones que protegen a los consumidores en casi todos los estados.

Los términos y condiciones que normalmente utilizan las empresas para mejorar su eficiencia son:

1. La definición precisa de quién debe realizar qué, cuándo lo debe realizar y cuánto costará.
2. Las definiciones de lo que se considera un rendimiento aceptable y cuáles son las especificaciones con las cuales deben cumplir los bienes inmuebles.
3. Los métodos de devolución de los inmuebles  que no se ajustan a lo especificado.
4. Las indemnizaciones a pagar en caso de incumplimiento de contrato.
5. Una cláusula que estipule que las controversias se resolverán mediante arbitraje y no ante los tribunales. Los honorarios legales serán de cargo de la parte perdedora.
6. Una definición precisa de las garantías y las limitaciones aplicables.
7. El tipo de garantía que se entregará en relación con el pago e inspección de los bienes.
8. Las leyes aplicables y el lugar donde se realizará el arbitraje para resolver las controversias.

El valor que tienen estos términos y condiciones puede quizás comprenderse mejor con el siguiente ejemplo típico.

La controversia típica es si los bienes inmuebles se ajustan a las especificaciones o infringen la garantía y/o si éstos son entregados oportunamente. Supongamos que no existe ninguna disposición escrita al respecto. Entablar un juicio en Estados Unidos le significará un costo mínimo de treinta mil dólares a cada una de las partes. La parte que gane el juicio no tendrá derecho a percibir el pago de los honorarios legales; por lo tanto, si dicha parte obtiene veinte mil dólares y tiene que pagar treinta mil dólares por concepto de honorarios legales, todo lo que obtendrá es una sentencia que le adjudica veinte mil dólares y el efecto directo de esta "victoria" es la pérdida de los diez mil dólares que deberá pagar a los abogados, lo que es más que lo obtenido en el juicio.

Basándose en estos aspectos económicos, el demandado (incluso al inicio del caso) ofrecerá quizás pagar cincuenta centavos por dólar, incluso si su caso tiene pocos fundamentos... y el análisis de costos y beneficios a los cuales se ve enfrentado el acreedor indica que es aconsejable aceptar la oferta puesto que, aún ganando el juicio ante el tribunal, podría resultarle más caro que aceptar el cincuenta por ciento de inmediato.

Todo ello puede ser radicalmente modificado mediante la creación de facturas u órdenes de compra que incluyan una cláusula de arbitraje que estipule que la parte ganadora tendrá derecho a percibir el pago de una suma razonable por concepto de honorarios legales. Este proceso es totalmente privado, dura unos cuatro meses, cuesta quizás la mitad de los que costaría un juicio ante un tribunal y la parte ganadora tendrá el derecho de cobrar los honorarios legales en que hubiese incurrido. De esta forma, la parte cuyo caso es débil se enfrenta a la desagradable posibilidad de tener que pagar no sólo los honorarios de su propio abogado...¡sino los honorarios de los abogados de ambas partes!

Esto, a su vez, detiene las disputas antes de que comiencen y fomenta una resolución amistosa.

Por lo tanto, es obvio que las empresas normalmente pueden limitar el efecto del costoso sistema procesal de los Estados Unidos en la mayoría de sus transacciones y establecer un procedimiento privado para la resolución de controversias mucho más eficiente como es el arbitraje, siempre que sean lo bastante refinadas en la redacción y uso de los documentos apropiados desde un principio. La clave es preparar un paquete de documentación tipo y capacitar al personal para que sepa qué documentos debe utilizar para cada una de las diferentes transacciones.

BATALLA DE FORMULARIOS; LIMITACIONES RESPECTO DE SU USO

El valor que representa el uso de estos formularios tipo hace que las diferentes partes traten de utilizar sus propios formularios, los cuales incluyen disposiciones que prevalecen sobre aquellas de las otras partes. Sólo la redacción cuidadosa y la debida capacitación respecto a la forma de rechazar los formularios alternativos puede garantizar que los suyos sean los documentos operativos.

Además, dichos formularios muchas veces NO son aplicables a las transacciones con los consumidores, debido a las diversas ordenanzas locales y estatales promulgadas para proteger los derechos del consumidor. (Así, para incluir una cláusula de arbitraje en un contrato de consumo en California, hay que redactarlo de tal forma que el consumidor renuncie a su derecho de ir a un juicio con jurado y acepte el arbitraje, etc.) Normalmente una empresa creará una serie de formularios específicos para propósitos específicos: una para los consumidores, otra para los comerciantes, etc.

También es esencial tener en cuenta que los impuestos aplicables a una transacción pueden ser considerables y que dichos impuestos deberán ser cuidadosamente asignados en los términos y condiciones; además, las instrucciones de entrega/embarque, deben tener en cuenta las implicaciones tributarias que se enfrentan.

Pero prevalece una regla básica: mientras más leyes locales existan, más importante es para las empresas crear un juego de formularios para aumentar al maximo su protección y limitar los gastos que significan las inevitables controversias que surgen en los negocios.

Si bien los gastos varían de acuerdo a la localidad, rara vez le costará a una empresa más de unos pocos miles de dólares la creación e impresión de los formularios básicos que utilizará. Sólo contestar a la primera demanda entablada ante un tribunal de Estados Unidos significará un costo mayor. Indudablemente estos formularios son el método de protección más eficaz en cuanto a costos para las transacciones comerciales efectuadas en Estados Unidos.

Las cartas o correspondencia electrónica intercambiada entre los comerciantes puede crear un contrato de carácter vinculante, pero para aumentar al maximo la protección y evitar los costos de un juicio, la carta o correspondencia electrónica debe contener, al menos aquellas cláusulas comunes que recomienden los asesores legales experimentados.


Estos Artículos pretenden entregar al lector una descripción general de ciertos aspectos legales. Es necesario contar con asesoría legal para aplicar estos conceptos legales a su situación individual. El lector debería obtener una asesoría legal competente antes de confiarse en los Artículos.

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